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Antonio decide comenzar a manejar los tiempos

Esa nota de la guitarra parecía un último intento de llegar, ese esfuerzo natural, esa urgencia de alcanzar lo inalcanzable.

No tenía ganas de nada, llevaba un malestar impreciso en el pecho, estaba cansado y quería huir… Cansado, sobre todo eso, cansado de esperar aquello que sabía jamás llegaría. Habían pasado poco menos de 7 meses, más de dos años y seguían en la misma situación, esa que tanto detestaba pero que sin embargo aguantaba por amar demasiado.

¿Por qué amar demasiado? ¿Qué era lo que alimentaba dicho amor cuyo fruto venía podrido? Se preguntaba una y otra vez sin encontrar respuesta alguna. Era una realidad que odiaba y a la vez quería. A veces estaba harto, a veces pedía más: contradicciones, arrepentimientos, heridas, cicatrices, lágrimas y más. Caídas muchas y ganas de dejarlo todo siempre, frenadas por el miedo al después, el miedo de haber hecho algo incorrecto que más adelante lo llevaría a un terrible arrepentimiento.

Eso de no haber hablado nunca lo torturaba, eso de habérselo perdonado siempre todo, eso de dejar pasar las cosas, eso de callar, eso… Había que comenzar a manejar los tiempos.

Erika Almenara, 18.1.06 17:48

3 comentarios

3 comentarios

at 7:13 a. m. Blogger c.s.santisteban dijo...

Escribes con inteligencia y una triste belleza, Érika. Muchas gracias.

 
at 3:31 p. m. Blogger Sir Faxx von Raven dijo...

no sé como llegué aquí y leí tu post. me gustó de verdad. me tomaré el tiempo para leer los otros.

 
at 7:43 a. m. Blogger Salvatiere dijo...

Inquietante "Antonio" disfruteremos mas de tus textos en un rato, pasando a saludar.


Agustin.

 

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